domingo, 22 de diciembre de 2013

Vuestro es el reino: trayendo al trasgo a la realidad

Cuando pienso en cómo me siento por haberme embarcado en la aventura del trasgo, generalmente me vienen a la cabeza cosas como "satisfecho", "emocionado" o "un poco asustado del embolado en el que me he metido, que yo esto ni lo tenía previsto y todo era más fácil antes, cuando no había un ser salido de las sombras, o que quizá esté hecho de las propias sombras, reclamando mi mente para crear su propia historia y creo que se avecina otro arrebato de angustia existencial y dónde he dejado el azúcar".

Hay experiencias derivadas de este viaje que además me hacen sentir orgulloso: una valoración positiva en GoodReads, una reseña en la que los puntos a favor superan en número o relevancia a los puntos en contra, el comentario vía Twitter de que alguien se ha hecho con un ejemplar de El Rey Trasgo... Una de esas experiencias es saber que un autor, un artista o como prefiera denominarse ha encontrado en la saga la inspiración de crear algo. Crear obras está bien. Crear obras que inspiran otras obras es cósmico.

Este post está dedicado a aquellos artistas que encontraron en las páginas de El Rey Trasgo algo que alimentó la llama de su creatividad y les animó a darle forma. Un humilde homenaje a su contribución para que esta fantasía sea tan real que la pueda tocar, escuchar, sentir. Vuestro es el reino del trasgo. Gracias.

Los sevillanos Twee Draken (podéis seguirlos en su página de Facebook y echar un vistazo a su catálogo en Artesanio) tuvieron el inmenso detalle de regalarme un títere del simpático trasgo que veis a la izquierda. Fue un obsequio con premeditación y factor sorpresa, ya que no me lo esperaba ni por lo más remoto. Acababa de terminar la charla "A la conquista del lector" durante el Encuentro de Literatura Fantástica de Dos Hermanas y me disponía a ir a la mesa de firmas cuando, ¡ZAS!, aparecieron de improvisto y me invitaron a mirar en el interior de una bolsa. Allí estaba el trasgo, con expresión pícara y unas garras afiladas y encantadoras.

Son testigos de que me quedé sin palabras durante un buen rato, no solo por lo bien hecho que está, sino por lo imprevisto del detalle y lo apropiado que era recibir un títere poco antes de la publicación de Títeres de Sangre. Hasta pensé en llevarlo a la presentación durante el Festival de Fantasía de Fuenlabrada, pero la sensatez me advirtió que si se rompía o estropeaba de algún modo, no me lo perdonaría jamás. Actualmente adorna un rincón de mi casa en el que escribo: está delimitado por estanterías, una mesa de trabajo y una lámpara. Allí se encuentra el títere, relajado y a la espera, contemplando por el rabillo del ojo y con esa sonrisa traviesa lo que voy creando con cada pulsación en el teclado.

La criatura que tenéis a la derecha es un hada de roca creada por el sobresaliente escultor Fuego Fatuo. Este ser tan simpático tiene una fugaz aparición en las últimas páginas de La Ciudadela y la Montaña (¡y no sabe bailar!): el escultor se fijó en él y decidió darle forma. El resultado gustó tanto y tuvo una acogida tan positiva que se ha animado a producir más, y articulados, nada menos.

Está lleno de detalles que me encantan: el material del que está hecho sugiere roca, pero a la vez parece lo bastante plástico como para cambiar de forma, algo que hace en la novela. Sus ojos son tal y como imagino los de la mayoría de criaturas feéricas que pueblan la novela, negros e inescrutables. Y su expresión cándida es perfecta para reflejar la naturaleza de las hadas: a veces infantil, a veces humana, siempre inquietante. Tuve la oportunidad de hablar hace poco con su autor y me confirmó que ha disfrutado mucho del pasaje de Títeres de Sangre que transcurre en el bosque encantado de Othramaras: llena de criaturas, referencias e ideas, Mar del Valle la describió como la sección más visual de toda la saga. Me propuse dotar de vida propia al bosque, de darle una identidad y de ofrecer una cara muy particular de duendes, hadas y demás criaturas. Recibir la positiva valoración de un artista como Fuego Fatuo ha supuesto toda una inyección de moral. El autor tuvo la generosidad de regalármela y ahora se encuentra ante mí, en la base de la pantalla, observándome con su mirada curiosa. De vez en cuando le doy un golpecito en la cabeza con la yema del dedo. Estoy convencido de que algún día reaccionará.

Francisco  Pérez compuso un tema llamado "No estamos solos" inspirado en una de las tramas que más han gustado de La Ciudadela y la Montaña: la que transcurre en el interior de los Picos Negros. Hay lectores más "ciudadela", hay lectores más "montaña", pero todos o casi todos disfrutaron mucho de la historia de Lucio, Naié y sus amigos en los angostos pasillos de roca, luchando por conservar la vida y la humanidad.

"No estamos solos" es una pieza electrónica que me ha recordado al dungeon synth, un género musical del que disfruto mucho, de temática oscura/medieval y sonido electrónico realizado con sintetizadores, loops y efectos, con reminiscencias a las bandas sonoras de videojuegos de finales de los 90 y principios del milenio. Y me gusta. Mucho. El hecho de que alguien haya compuesto de motu propio un tema de este estilo basado en El Rey Trasgo es sencillamente increíble. Los tambores, como latidos de corazón, los violines, las carcajadas de criaturas que moran en la oscuridad... ¡Ah! ¿La imagen que acompaña a este párrafo? El particular punto de lectura que empleó Francisco durante la lectura de la novela, muy apropiado teniendo en cuenta el contenido.


Carlos Montero tiene un estilo de ilustración retorcido, macabro, negro como obsidiana, y me encanta. Cuando me dijo que quería dibujar al Cuervo, uno de los protagonistas de Títeres de Sangre, me froté las manos con expectación. Y aquí está. Raquítico, observador, protegiéndose a sí mismo a la vez que saca las uñas, retrocediendo a la vez que ataca. Hablé en la presentación en Antonio Machado y en el post correspondiente de la importancia de este personaje en la novela, de los porqués de su apariencia, su actitud y su relevancia, de por qué Bárbara y yo decidimos casi sin intercambiar palabra que la portada debía ser suya. Todos los que han leído Títeres coinciden en que es algo más que un consejero cruel y retorcido, lo cual para mí es todo un orgullo. Que además inspire un dibujo como el de Carlos ya es más de lo que podía llegar a pedir.

Y atención, que ahora avisa que a continuación le toca a Mirias.


Ángel es uno de los ejemplos por los que reniego de ese desprecio a las redes sociales que parece gozar de una creciente popularidad: gracias a herramientas como Facebook he dado con personas como él, con quien se pueden compartir afinidades desde lo lúdico a lo político, con quien participar en conversaciones e intercambiar experiencias. Alguien que molan mucho, este Ángel. Pues bien, aquí el amigo regresó de su viaje a través de Gran Bretaña en agosto de 2012 (¿que ya ha pasado más de un año de aquello? ¿Cómo? ¡Imposible!) cargado de fotos en los que su ejemplar de La Ciudadela y la Montaña posaba mucho mejor de lo que jamás posaré yo en distintas ubicaciones emblemáticas de la isla. Aquí podéis ver el recorrido completo. Ubicaciones cautivadoras, místicas, elegantes, paisajes únicos que al saber que la novela ha visitado, siento como si los hubiese visitado yo.

En esta línea, el blogger Alexander Páez, amigo, amante del arte, guía nativo a través de los peores -mejores- antros de Barcelona durante un viaje suicida y autor de Donde Acaba el Infinito -visitadlo ya si no lo conocéis, si además le seguís en GoodReads estaréis informados de un buen puñado de lecturas recomendadas-, trajo un regalo muy especial de su viaje a Escocia. Acababa de terminar un concierto de Duendelirium en la sala La Pequeña Betty de Madrid cuando Carmen Cabello y Sergio Alarte, editores de Kelonia y amigos también, se me acercaron con una sonrisa en la cara y un sobre en la mano. En su interior había un regalo que rompió en añicos el Gran Reloj de Arena Cósmico. Una docena de fotografías con estampas típicas de Escocia y, en todas ellas, el ejemplar de Alexander de La Ciudadela y la Montaña. Castillos, lagos, formaciones de roca y hasta un gaitero con el traje típico escocés desfilaban junto al trasgo ante mis ojos, casi secos de no parpadear. Pero lo mejor estaba por llegar: al fondo del sobre, un relato con el Rey Trasgo como protagonista, junto a un fragmento de madera y una piedra traídas de aquel destino. El significado de tales obsequios tiene un valor que me resulta muy difícil de explicar. De vez en cuando, reviso las fotografías. Y vuelvo a quedarme atónito.

Creaciones Alraune es una pequeña empresa capitaneada por mi amiga Alraune, una modista, costurera y artesana especializada en ropa de época y en dar forma a retazos del pasado con una dosis de imaginación. Como satisfecho poseedor de un chaleco y una camisa confeccionados por ella, os puedo garantizar su profesionalidad y la calidad de su trabajo.

El caso es que Alraune decidió poner su talento al servicio no de una prenda de ropa... sino de un peluche. Inspirada en una dedicatoria que hice en un ejemplar de La Ciudadela y la Montaña y decidida a salirse de los habituales estereotipos que describen a los trasgos, dio forma al simpatiquísimo peluche que tenéis a la izquierda. Ya ha visto tres domicilios y actualmente se encuentra en lo alto de una de mis estanterías, cómodamente reclinado sobre pilas de libros acerca de bárbaros, monstruos, criaturas y mitos.

Por último, un detalle que debería aparecer al lado de la palabra "enternecedor" en cualquier diccionario ilustrado. La encantadora bloguera Palomiski se enfrentó a un problema que, aunque pueda parecer banal, reviste una gravedad que cualquier orgulloso poseedor de un peluche sabrá valorar debidamente. Su enorme oso carecía de nombre. ¿Cómo iba a llamarlo cuando le tuviese algo que decir? ¿"Eh, tú"? Venga ya. Así que después de leer la primera entrega de la saga, lo tuvo claro. Le puso el nombre de un muchacho que, pese a haber nacido y haberse criado en el cruel clima del norte, peleó por mantener caliente una esperanza que se apagaba como brasas frías. El de un alférez que subió a una Ciudadela cargado de historias e ilusión, que peleó, que sufrió, que ganó y perdió; que asumió un poder que no había pedido y lo manejó con mano de caballero; que le puso el pecho al horror, que plantó su coraje ante las adversidades y el mandoble ante sus enemigos. El nombre de alguien que quiso ser un héroe en un continente donde a los héroes se los traga la oscuridad. Le puso el nombre de Kaelan. Y yo no sé ni cómo expresar mi agradecimiento.

Todo esto, por supuesto, sin olvidar el espectacular trabajo de Barb Hernández, Juan Díaz y Mar del Valle, cuyas ilustraciones ahora engalanan las paredes de mi guarida... y la casa de mis padres, o los ilustradores Medusa Dollmaker, Javier Charro, Óscar Pérez Pablo Uría. Entre todos han contribuido a convertir en realidad un relato de fantasía, en darle forma a través de notas, tela, resina y papel fotográfico. Desde aquí, todo mi agradecimiento y cariño por hacer que el reino del trasgo rasgue la frontera del papel para adentrarse en nuestro mundo.

Mapa del continente en el que transcurre El Rey Trasgo, por Pablo Uría

martes, 17 de diciembre de 2013

Cómo llenar vuestra casa de trasgos en Navidad

No, no os voy a recomendar que compréis El Rey Trasgo, que ya lo pone en todo lo alto del blog y estaría muy feo -tampoco os detendré si ya teníais pensado hacerlo-, sino que voy a animaros a incorporar ciertas obras a vuestras compras navideñas, obras que por un motivo u otro forman parte de ese conjunto caótico pero lúcido de ideas, melodías y colores que forman el reino del trasgo. Algunas me inspiraron -o siguen haciéndolo-, otras influyeron en la novela, otras están hechas por autores implicados en la obra y todas tienen algo especial. En cualquier caso, son valiosas, y por eso os animo a considerarlas si queréis hacer un regalo o daros un capricho con la paga extra estas Navidades/fiestas del solsticio de invierno/lo que os venga en gana. Con cada una de ellas probablemente haya un trasgo que se quedará a vivir en las sombras de vuestros hogares para susurrar a las visitas y añadir su risa a las carcajadas, cuando surjan.

LETRAS EN PAPEL


Si no conocéis la saga de Elric de Melniboné, es el momento de que la descubráis. Fantasía oscura llena de tonos de gris, con una cuidada ambientación y muchas buenas ideas. Edhasa recopiló dichas aventuras en bonitos tomos de tapa dura pero el primero se encuentra descatalogado, así que podéis probar con la edición en rústica. Bosque Mitago es una joya que nadie debería perderse, una historia fascinante con una cuidadísima atmósfera en la que lo feérico abraza lo íntimo. Magia. ¡Ah! Y la editorial que lo edita, Gigamesh, ha publicado recientemente el primer libro de Lankhmar, Fafhrd y el Ratonero Gris. ¿Qué más? Para regalo, los sospechosos habituales: hay ediciones muy buenas de Martin, Abercrombie, Rothfuss, Miéville, Howard, Tolkien... Hablar de mis vacas sagradas de fantasía épica sería abundar en algo que ya he mencionado en muchas entrevistas que os invito a visitar, no por pereza, sino para que así aprovechéis y veáis el trabajo de los blogueros que las llevaron a cabo.

En 2013 he disfrutado mucho y he tomado buenas notas de las siguientes obras (lo cual significa que las he leído en 2013, no que se hayan publicado este año): El Palacio de Hielo (Tarjei Vesaas), Los Nombres Muertos (Jesús Cañadas), Magia para lectores (Kelly Link), Sukkwan Island (David Vann), Tormenta de Espadas (George R. R. Martin), Esperando a los Bárbaros (J.M. Coetzee) y Embassytown (China Miéville). Cada una es diferente, cada una me ha proporcionado algo especial y me ha parecido única. En cuanto publique esto me acordaré de otras más, pero mientras escribo son las primeras que me han venido a la cabeza, lo cual las convierte en especiales y más que merecedoras de este hueco. Todas gozan de buenas ediciones salvo El Palacio de Hielo, con spoiler en la contra, portada genérica y logo de la editorial bien grande. Ugh.

Si lo que os gusta es la historia, os propongo haceros con la edición actualizada de La Epopeya de Gilgamesh publicada por Akal. Es uno de mis textos antiguos favoritos y en Títeres de Sangre hay más de una referencia a esta obra. Hablando de Títeres, ¿he dicho ya el papel que juega la magia en la novela? Los Druídas, de Christian J. Guyonvarc'h y Françoise Le Roux publicado por Abada es un denso tratado para beber a sorbos. ¡Ojo! Puede ser pesado como primer acercamiento al tema. Teniendo en cuenta el rol de los pueblos bárbaros en El Rey Trasgo, que va más allá de "brutos con espada", otra opción interesante es Roma y los Bárbaros: una lectura ligera y muy, muy divertida firmada por Terry Jones que ningún interesado en la historia de Roma se debería perder. Y el formato no es malo.

¡Hablemos de autores españoles! La asociación ESMATER, una de las más activas del panorama, ha creado una página web en la que informa sobre libros de autores nacionales, agrupados por género. El hecho de que hayan incluido Títeres de Sangre y otras obras de autores que no forman parte de la asociación no solo les honra, sino que denota una mentalidad positiva y abierta, un deseo sincero de promocionar la palabra escrita en España venga de donde venga. Si queréis buscarme, participo en Body Shots, de Daniel Expósito, y como presentador en El Enviado, de Joe Álamo, dos obras que se disfrutan mucho. Siento debilidad por Víctor Blázquez y Carlos Sisí, predilección por Virginia Pérez de la Puente y curiosidad por Sergi Llauger.

Hablemos de cómics. Imposible X-Force de Rick Remender es un auténtico subidón y una lectura que no puedo dejar de recomendar. La edición en tapa dura de ECC de Sandman es una posesión casi obligatoria, al igual que Batman: Año Uno y Batman: El Regreso del Señor de la Noche. Hablando de Batman, mirad las ediciones en tapa dura de la etapa de Snyder y Capullo -en Amazon-. Si no habéis leído WE3 y All Star Superman, algo estáis haciendo mal, y sin darme cuenta voy por la tercera relectura de La Noche Más Oscura, aunque no  es para noveles. Podría recomendar cómics hasta aburrir, pero os dejo con una última joya: Elric: El Trono de Rubí, de Julien Blondel, publicado por Yermo. Con la bendición de su oscura majestad himself, Michael Moorcock y un dibujo que hipnotiza.

ILUSTRACIONES Y DISEÑOS

En primer lugar, os invito a visitar la cuenta de Society 6 de Barb Hernández, portadista, alquimista de las tintas, mano derecha de todo lo relacionado al apartado artístico de El Rey Trasgo y aliada incondicional en esta aventura. Si os gusta si estilo, no os podéis perder sus láminas. ¿Mi favorita? Por sentirme muy identificado, Mindblown. ¡También podéis contactar con ella para que retrate con tintas y acuarelas a un familiar o amigo! ¡O a un enemigo, por si queréis llevar a cabo sórdidos rituales de maldición! Tanto ella como yo tenemos por filosofía adaptarnos a las necesidades del cliente sin hacer muchas preguntas.

Otra persona muy querida en el reino del trasgo con una cuenta en Society 6 es Medusa Dollmaker, que puso rostro y mirada de acero karense a Naié cuando se publicó la primera parte de la saga. Advierto que entrar en su cuenta es muy arriesgado por los efectos tentadores que ejerce. Es como caminar en una guarida de dragón llena de tesoros. Adentraos en su detallado mundo fantástico bajo vuestra propia responsabilidad.

Por último, os invito a visitar la cuenta en Society 6 de Mar del Valle, autora de la ilustración de Asanjo. Sus láminas son alucinantes y sus evocadoras ilustraciones, oníricas y descarnadas, quedan sorprendentemente bien en... ¡tazas! Hacedme el favor de no pasar por alto la de Dreamland, que es particularmente hermosa. Para los más pequeños, también podéis haceros con Fantas Mina y el Castillo de la Colina Verde, un libro infantil editado por Editorial San Pablo que ilustra.

Otra muy buena idea es hacerle un encargo a Juan Díaz, autor de los impresionantes retratos de los protagonistas de Títeres de Sangre. Con acuarelas y talento es capaz de crear impresionantes ilustraciones. En su página de Facebook podéis ver a Walter, de la película de culto El Gran Lebowski, o a Jules Winnfield, de Pulp Fiction. Decidme que no molan. Os reto, os reto dos veces. Visitad su tumblr para encontrar ilustraciones, acuarelas y unas fotografías que no vais a poder dejar de mirar, de ambientación steampunk o tomadas durante los conciertos de Duendelirium (ver a Juan buscando los mejores ángulos cámara en mano forma parte del espectáculo). 

Por último, os recomiendo buscar estos nombres en internet si no os suenan ya: Óscar Pérez "El Bardo" y Javier Charro. El primero es el autor de una de las secciones qué más alegrías me han dado de este blog: Las Tierras del Trasgo, con sus ilustraciones de las distintas naciones del continente. ¡Y además, firmó una preciosa ilustración conmemorativa de La Ciudadela y la Montaña! El segundo puso rostro al nigromante Mirias y no conocer su trabajo es delito en algunos países. ¡A por ellos!

MÚSICA

Si nos os habéis hecho ya con el CD de Duendelirium debo preguntar, con honda preocupación, rostro circunspecto y mano crispada sobre el pecho, cuál ha sido el mal que lo ha impedido y si sabemos ya cómo acabar con él. Duendelirium ha recibido unas críticas unánimes en sus valoraciones positivas, tanto por su disco como por su espectacular directo y son parte de la playlist de Títeres de Sangre: dicho de otro modo, que durante el proceso de creación de la novela los he oído hasta que me sangraban los oídos. Si aún no los conocéis, podéis remediarlo a través de su canal de YouTube. Descubrirlos es adentrarse en el reino de Mysteria y no querer volver a salir.

Hablando de la música que acompaña a la creación de cada libro, tal vez os interese haceros con algo de música atmosférica y oscura de la que no se puede encontrar en España. ¿Por qué no sorprender a un amigo o regalarse una hora de melodías evocadoras para inspirarse? Los austriacos Summoning son los emperadores del black atmosférico y una presencia permanente en mi lista de reproducción. Caladan Brood han sido la revelación de 2013, un grupo que en su primer lanzamiento suena tan bien -o mejor- que muchos consagrados. Usuarios como Lightfox177 o BlackMetalUpdates pueden ayudaros a dar con esa canción que se tatúe en vuestra memoria. Apoyad a los grupos pequeños y disfrutad con su trabajo, que es variado y muy bueno.

PELÍCULAS

En 2014 escribiré una entrada que se llamará "10 películas que me hicieron crack en la cabeza" -o algo así-, así que aquí solo seleccionaré de mi panteón un puñado de aquellas películas que guardan relación con el trasgo. Paprika, del fallecido Satoshi Kon, trata de lo onírico con exquisitez. Cristal Oscuro es un clásico que se sigue disfrutando a día de hoy. El Laberinto del Fauno. Big FishCube, ¿qué tendrá que ver Cube con una novela de trasgos? Si lo dijese perdería la gracia. En Amazon puedes encontrar en blu-ray la trilogía de El Señor de los Anillos por 33€ (en España cuesta un poco más). Y no tiene que ver con el trasgo, pero 300 es un placer culpable maravilloso, y es una de esas películas que he visto más de media docena de veces. No me mires así, tú también tienes una película fetiche.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Crónica de la presentación en Antonio Machado

La semana pasada tuvo lugar en la librería Antonio Machado del Círculo de Bellas Artes la segunda presentación de Títeres de Sangre. Fue un evento tan entretenido y completo que resultó más largo de lo previsto (los libreros tuvieron la enorme gentileza de dejarnos continuar a puerta cerrada, un detalle que todos valoramos y agradecimos con aplausos), lleno de detalles sobre la novela, carcajadas y un ambiente excepcional. Con la fluidez de un encuentro entre amigos pero excepcionalmente dirigido bajo la batuta de Iria Parente, que vino cargada de notas sobre la novela: observaciones, referencias, comentarios... Iria no sabe hace un trabajo a medias y se nota. Hablamos de los personajes que pueblan Títeres de Sangre, de los escenarios (tanto Iria como Mar afirmaron que en sus páginas se encuentran los pasajes más visuales y atractivos de la saga hasta ahora), en qué he evolucionado como autor -gracias, como comenta Carlos Sisí en la presentación del libro, al enorme feedback que recibí de la primera entrega, ¡que no pare la cosa!-, lo que he querido transmitir con este libro, en qué se diferencia de la primera entrega... No quedó, y pido perdón de corazón por la calidad de la broma, títere con cabeza.


Cuervos, híbridos, trasgos y carcajadas

 Los asistentes y el público, de cachondeo. De izquierda a derecha: Bárbara Hernández, portadista y mano derecha del Equipo Trasgo; Juan Díaz, hombre del renacimiento y autor de las ilustraciones que engalanan los marcapáginas; un tipo que todavía no se cree la aventura en la que está metido; Iria Parente, revisora de Títeres de Sangre y Mar del Valle, criatura y retratista de Asanjo, el híbrido de Othramaras.

 Bárbara, una nota de rosa entre tanta oscuridad, comentando:
a) Cómo fue el proceso de creación de la portada que tanto ha gustado.
b) Cómo guió a Juan mientras este dibujaba a Naié, apuntándole hasta los más pequeños detalles.
c) Cómo ha cambiado la comunicación entre los miembros del Equipo Trasgo, sacrificando lenguaje en favor de una mayor compenetración y cierto grado de telepatía.
d) Detallando cuánto me odia por incluir tanto sufrimiento en la saga del trasgo.

Si me llegan a decir hace unos años que iba a presentar en la librería Antonio Machado del Círculo de Bellas Artes, hubiese sonreído de puntiaguda oreja a puntiaguda oreja. Ilusionado pero incrédulo.
Ahora también sonrío, pero de alegría.

El Cuervo fue uno de los protagonistas de la presentación. No podía ser de otro modo. Con su presencia y el rol que desempeña en la novela, reclamó la portada de Títeres de Sangre para sí. Bárbara y yo estuvimos de acuerdo en ello desde el principio: ella lo expresó con mucha elocuencia al comentar que para la portada de La Ciudadela y la Montaña el trato que nos dispensamos el uno al otro era mucho más profesional, aséptico. Desde entonces ha pasado un año, nos hemos hecho buenos amigos y la confianza ha hecho estragos en cualquier seriedad que pudiese quedar en el proceso creativo de El Rey Trasgo. Bastó una llamada, un intercambio de frases y un buen rato de nerviosas carcajadas para tener claro que la portada iba a ser para El Cuervo.

A título personal, el Cuervo es uno de los elementos que más me divirtió escribir y del que más orgullo estoy: supe desde los primeros esbozos de la historia que estaría en ella; intrigando, maquinando, hurgando en las vidas de quienes rodean como su ave totémica rebusca en la carroña que la alimenta. El Consejo de Thorar, al que pertenece, es así mismo otro de los elementos con los que más disfruté. A lo largo de mi vida, he observado que las personas más inteligentes tienden a ser también las más excéntricas. Hay excepciones, por supuesto, pero hasta las más sobrias llevan esa sobriedad hacia lo genial, haciendo de ello no solo un rasgo de personalidad sino un signo identitario. Por lo tanto, si el Consejo de Thorar estaba compuesto por los individuos más brillantes de la nación más poderosa del continente... ¿quiénes iban a formarlo, sino una galería de personajes extraños, retorcidos, brillantes?

Los miembros del Consejo son, además, expresiones de esa permanente alerta en la que vive Thorar: es una tierra de supervivientes que ha pagado con sangre su papel en el continente y esa naturaleza encuentra reflejo en los cinco consejeros. Cada uno encarna una forma de protección. Ya sea con arrogancia, a través del aislamiento, de una perfectamente calculada equidistancia o de la serena observación, cada consejero hace suya la necesidad de Thorar de mantenerse a salvo en un continente cada vez más convulso. En el caso del Cuervo, tendréis que leer la novela para conocer más detalles, pero como dije en la presentación, es un personaje que se defiende atacando, que manipula el mundo que le rodea para protegerse de él.


Juan Díaz, autor de las ilustraciones, explicó su diseño del personaje: las garras de metal, la capa de plumas y la máscara se mencionan específicamente en la novela, pero Juan consiguió darles protagonismo por separado y que a la vez estuviesen integradas en un todo aterrador. Para el diseño de la máscara se inspiró en imágenes de los "doctores de la peste" y como colofón, dibujo una rejilla sobre los ojos del Cuervo. ¿Por qué? "Cuando estaba terminando de dibujarlo, pensé que el único modo que tendría alguien de tocar a la persona que se esconde debajo de la guisa del Cuervo era a través de los ojos de la máscara", explicó, "así que tapé también esos accesos con una rejilla para que estuviese completamente aislado del exterior". Lo bueno de contar con ilustradores tan buenos es que no solo entienden el dibujo que están haciendo, sino al personaje al que están dibujando, y con su punto de vista y su creatividad añaden detalles tan chulos como este.


En el continente hay monstruos, pero no todos tienen un aspecto grotesco: otros lucen una envidiable planta, un físico imponente... y su naturaleza monstruosa tiene matices. Como Ferdinand de Grithar. Junto al Cuervo, fue el otro personaje que tenía claro desde la concepción de Títeres de Sangre que iba a desempeñar un rol clave. De hecho, cuando la novela aún estaba en pañales y ni siquiera terminada, envié a Bárbara -con el objetivo de hacerle sufrir un poco- un fragmento de la misma, cuyo protagonista es Ferdinand, y nos odió a ambos: a autor y a creación. Fue ella quien dijo en la presentación de Fuenlabrada que en El Rey Trasgo no hay personajes, sino personas, y era lo que aspiraba a crear con Ferdinand, una persona. ¿Qué empuja a un ser humano a lo atroz? ¿Cuáles son los hilos que tiran de quien a ojos de los demás no es sino un monstruo?

El diseño de Juan para Ferdinand es un placer para la vista. Ferdinand viene de Grithar, una nación norteña, costera y muy lluviosa, por lo que su armadura está llena de motivos marinos: fijaos en los nautilos que le protegen los hombros, las estrellas de mar que cubren las axilas, las conchas en rodillas y vientre, hasta el oleaje que adorna su pecho. Todo ello funcional y, pese a tratarse de una novela de fantasía, anclado en la realidad. Una pasada. El motivo por el que mira a sus espaldas tampoco es trivial, pero para entender los motivos lo mejor que podéis hacer es zambulliros en las páginas de Títeres y descubrirlos por vosotros mismos.

De los tres personajes que completan los marcapáginas de Títeres de Sangre es mejor no hablar para evitar posibles spoilers para aquellos que no han leído La Ciudadela y la Montaña. De todos modos, los cuelgo aquí para que podáis disfrutar del gran trabajo hecho por Juan Díaz: el grado de detalle y la expresividad que imprime en cada uno de sus trabajos es algo digno de ser contemplado.




¿Cuándo tendrán lugar las próximas presentaciones? Habrá fechas concretas después de las vacaciones de Navidad. Mis objetivos están claros: Barcelona, Valencia y Sevilla. Y lo que surja, claro. De momento me han propuesto hasta hacerme una entrevista en un castillo durante mi visita a una de estas ciudades. My, oh my. ¡Ah! Y en lo que queda de año habrá una sorpresa más, traída de la frontera entre el delirio y el misterio. Y no puedo decir más. Estad atentos.

miércoles, 23 de octubre de 2013

¡Encuentro fantástico de Dos Hermanas en directo!

Si ayer hablaba de mi participación en el VIII Encuentro Fantástico de Dos Hermanas y de porqué tiene todas las trazas de ser un evento muy molón, ayer los organizadores anunciaron a través de su web de Facebook que será posible seguir las conferencias en directo a través de la web:

"Tras las pruebas técnicas de hoy, os lo podemos confirmar:


¡TENDREMOS DISPONIBLE LA EMISIÓN EN DIRECTO DEL EVENTO A TRAVÉS DE INTERNET!

Seleccionando la opción "Escuchar Online" como veis en la imagen, no te quedarás con las ganas de disfrutar de las mesas redondas del encuentro si no puedes venir en persona.

No podemos daros la experiencia de interacción y charlar con autores y asistentes, ¡pero al menos esperamos que disfrutéis de las charlas que prometen ser interesantes!


Clic en la imagen para acceder a la web de Facebook del evento

Así que ya sabéis: si queréis seguir cualquiera de sus mesas redondas desde la silla, ya podéis hacerlo. ¡Alegría!

lunes, 21 de octubre de 2013

Trasgos en el VIII Encuentro de Literatura Fantástica de Dos Hermanas

Abre la puerta del blog, cuyas bisagras gimen al salir de su oxidado letargo. El interior está lleno de enredaderas adornadas con grandes hojas y cubierto por una capa de polvo de un dedo de grosor. Las ventanas sucias filtran una luz muy tímida, tanto que el interior apenas se ilumina. Cada vez que da un paso, deja la huella de una bota impresa en las baldosas. Sin molestarse en retirar las telarañas de las esquinas, se deja caer en el sillón, levantando a su alrededor una polvareda que, en venganza por haber visto alterado su descanso, carga contra las fosas nasales y los ojos. Ha pasado mucho tiempo desde que visitó el blog por última vez... pero ha sido por una razón. Una razón que verá la luz muy pronto.

Hola a todos y bienvenidos de nuevo al blog de El Rey Trasgo. En lo que queda de año van a pasar cosas muy, pero que muy interesantes, así que regreso para teneros al corriente de las noticias que se vayan sucediendo, las novedades que se confirmen y las fechas de próximos eventos. Empecemos por lo más inminente: este fin de semana estaré en Dos Hermanas, participando en su VIII Encuentro de Literatura Fantástica. Dicho evento tendrá lugar el 25 y 26 de octubre, aunque por motivos laborales solo podré estar el sábado. Tengo muchas ganas de ir por varias razones: en primer lugar, el ambiente que he respirado en Sevilla siempre ha sido excepcional y guardo un recuerdo más que grato de su Feria del Libro.

En segundo lugar, van a asistir autores a los que aprecio y admiro: Teo Palacios -que recientemente ha encendido toda red social habida y por haber con un directísimo post sobre la piratería en la literatura, cuya lectura os recomiendo esteis de acuerdo con él o no, aunque sea para conocer otro punto de vista-, moderará una mesa sobre experiencias literarias innovadoras en las que participan Carlos Sisí, mi archienemiga y amarga rival Virginia Pérez de la Puente (ella conoce el porqué de tales adjetivos) y Susana Vallejo. Sé que cada uno tiene un modo de escribir muy particular, además de experiencia en el medio y unos resultados comerciales y de crítica que respaldan sus métodos, así que no puedo sino recomendar esta conferencia para conocer mejor cómo se fraguan sus historias.


También participan Santiago García Clairac, a quien gracias a la celeridad del AVE podré ver en la ponencia inaugural, y Concha Perea, cuya Corte de los Espejos está cosechando unas críticas excepcionales. Vamos, que no va a haber un minuto para aburrirse. ¿Y yo? Yo formaré parte de la conferencia A la conquista del lector, con la participación de Juan Carlos Ramiro Barambones y Xavier Marcé, y la moderación de Ernesto Fernández. Imagino que la charla empezará con la pregunta, "bueno, y entonces, ¿cómo se conquista al lector?". A lo cual yo responderé con un sincero "no lo sé". Si no me echan de la mesa en ese preciso instante mientras añaden mi nombre a una lista de personas non gratas, desarrollaré mi respuesta con mucho gusto.


¡Ah! Y ni qué decir tiene que quizá se me escape algún detalle sobre la segunda parte de El Rey Trasgo, Títeres de Sangre. Nada definitivo, claro... ¿o tal vez sí? Veremos, veremos. Y por supuesto, si traéis vuestro ejemplar de la novela, será un placer hacerle una bonita dedicatoria. Nos vemos en Dos Hermanas y nos vemos aquí, donde pronto habrá noticias. Hasta entonces.

Aparta una araña que desciende lentamente de una esquina del techo y amenaza con aterrizarle en la cara: después de dejarla sobre la mesa esta se esconde, muy asustada, entre un par de tablones.

martes, 25 de junio de 2013

Las Tierras del Trasgo: Is, Esidia y Thorar

Is es piedra blanca y vegas de viñedos. Es sol tibio al norte y vivo al sur, donde linda con Ara; es orfebrería de bronce y lapislázuli, es aceite ardiendo ante los altares de cien dioses. Y también es una tierra de historias que hablan del nacimiento del mundo y su final. Vlad el Viajero observa desde la distancia un corro de niños y, para su sorpresa, niñas, que escuchan a un hombre obeso y rosado con una sonrisa capaz de unir los dos extremos del continente.
Is, por Óscar Pérez.
Primero les habla del norte, de Esidia. Los esidianos, dice, son como osos, no por grandes o fieros, pues no son ni lo uno ni lo otro, sino porque rara vez los verás fuera de su madriguera. Allí, bajo la luz de lámparas de aceite, antorchas o una hoguera en la chimenea, abrigados por pieles y rodeados por paredes de madera y roca, forjan sus armas, leen sus códices, escriben sus tratados, acuñan su moneda. «Les gusta callar», dice, «porque saben mucho, y el que mucho sabe tiene ganas de saber más, así que guarda silencio para escuchar y aprender». Esgrimidores jactanciosos que afirman poder separar la tierra del cielo de un tajo, sinceros hasta el daño, listos como búhos y altaneros como gallos.

Esidia, por Óscar Pérez
«Apenas veían el sol», explica, «así que tuvieron que aprender a medir el tiempo sin él, y que por eso inventaron unos aparatos llamados relojes compuestos por muchas ruedas que bailan entre ellas e indican, con un compás, las horas del día». Habla de las montañas más grandes del continente, hogar de trasgos, pobladas por hombres que unos dicen que son bárbaros aún vivos, otros que solo los espectros que los muertos dejaron atrás. En los picos menudos anidan los grifos y en sus apretados burgos se dice que se reúnen eruditos y sortílegos bajo el mismo techo para intercambiar secretos.

Luego menciona el oeste. Pronuncia el nombre de Thorar, que suena como una espada al desnudarse. Antes de continuar su sonrisa se invierte como la mueca amarga de un sapo. «Thorar nació entre sangres y entre sangres terminará» dice sin que su joven público se sobresalte. «Si miras a los ojos a un thorense», murmura, «puedes ver un desafío helado, muy, muy sereno. No lo controlan. Te miden. Te estudian. Te rondarían en círculos si no tuviesen cortesía. En cada thorense bulle el fuego: por eso adoran al sol, porque cuando miran al cielo no ven a un dios al que rezar sino un igual con el que reunirse en la muerte. Son fieros, no como el tejón y otras alimañas, sino como el venado. No te atacará a menos que entres en su territorio o lo importunes. Ahora bien. Si lo haces, seguirá pateando tu cuerpo después de muerto».

Thorar, por Óscar Pérez
Lubrica su garganta con vino blanco. Mucho. Habla de la corona de Thorar, que por primera vez en siglos no ha cambiado de familia. Del Consejo, cinco sabios que gobiernan todos los asuntos reales. «De uno de ellos se dice que puede transformarse en cuervo a voluntad», dice mientras mueve los dedos, «y de otro, que bajó desnudo de la luna con una lanza de plata. Con alzar una mano, tienen mil picas a sus pies. Si al bajar la mano señalan en una dirección, las naciones que se encuentran al final del dedo tiemblan. ¿Sabéis que hizo así a Thorar? El acero y su propia sangre. Tiene más cicatrices que caminos. Por eso, cuando hagáis daño, pensad que el dolor no es agua, que se evapora al sol: es lava, caliente al derramarse, pero que al enfriarse se acumula, endurece y dura generaciones».

El hombre gordo apura su vaso y mira lejos, a las suaves colinas sobre las que se derrama el pueblo. Ve a Vlad y, reconociendo a un viejo amigo, sonríe.

«Algunos dicen que el continente comenzó en Thorar y en Thorar terminará. Otros dicen que quienes traerán la noche eterna vendrán de las sombras de Esidia. Quizá ambos tengan razón». Los asistentes continuaban escuchando sin dejar entrever muestra alguna de inquietud. «No importa lo que nos deparen los destinos. Llevaremos arena y agua a los fuegos. Llevaremos luz a las sombras. Pues mientras quede un cuerpo en Is capaz de sostener el escudo y la pluma, resistiremos al paso de los siglos y escribiremos sobre el final mismo de los tiempos».

miércoles, 19 de junio de 2013

El poder de las reseñas

Hace tiempo me pidieron que comentase cosas sobre reseñas, así que allá voy. Suena Loreena McKenitt, que recita a San Juan de la Cruz (¡Oh noche que me guiaste!, ¡oh noche amable más que el alborada!, ¡oh noche que juntaste amado con amada, amada en el amado transformada! Sencillamente maravilloso...).

Primera parte — Qué busco en una reseña

Un poco de experiencia personal: empecé a escribir reseñas de cómics hace ya once años, para la web de cómics Zona Negativa, donde aún tengo el privilegio de hacerlo semanalmente. Disfruto mucho apuntando, a veces de forma muy breve, a veces extendiéndome, los motivos por los que creo que una obra funciona o no funciona. Un momento, ¿funcionar? Funciona una máquina, o un medicamento, ¿podemos hablar de “funcionar” cuando hablamos de una obra literaria? ¿Es apropiado aplicar un término tan frío, tan dicotómico, a lo que no es sino un pedazo del alma del autor, su romántico mensaje en una botella? Vaya si podemos. Y debemos, en mi opinión, por motivos que desarrollaré a continuación. Detrás de cada libro, de cada cómic, de cada película, hay un objetivo: el más frívolo es ganar dinero con ello y su éxito en este aspecto —comercialidad de la obra, para entendernos— me interesa solo como observador; los que a mí más me atraen son: transmitir un mensaje, provocar sensaciones y hasta sentimientos, contar una historia y retratar a unos personajes.

Dicho de otro modo, en la mayoría de los casos al autor se le presuponen aspectos como la intención creativa, un cierto grado de ideación, capacidad narrativa y, por el amor de todos los dioses con barba, excelencia ortográfica —no voy a detenerme en este punto que considero obvio: si no sabes escribir, lee hasta que aprendas; entonces puedes empezar—. Aquello que, a mi parecer, es interesante evaluar es hasta qué punto el autor consigue materializar esa intención en una obra que transmite aquello exactamente que quiere transmitir. ¿Significa eso que, para mí, que una obra funcione o no depende de que yo capte exactamente el mismo mensaje que el autor pretendía? No, en absoluto. Adoro que una lectura dé como resultado una conclusión distinta a la que el texto propone. Pero si lo que acabo de leer pretendía transmitir un mensaje profundo y relevante y no encuentro sino superficialidad; si su objetivo es provocar tristeza o hasta cierta congoja pero no consigue tocarme el corazón; si aspira a contar una historia compleja que solo resulta deslavazada; si quiere dibujar personajes complejos que no resisten el más mínimo análisis y se antojan simplistas… entonces estamos, bajo mi criterio, ante una mala obra.

«Alberto, estúpido a la par que encantador avatar de Cernunnos», dirá alguien con esas mismas palabras, «¿y si el autor pretendía crear una historia mal hilada con personajes simplistas —que no simples—, es la obra un éxito?». No, la obra es basura y no debería haber sido publicada. Ya me entendéis, maldita sea. Lo que quiero decir es que, desde mi punto de vista, la reseña ha de ir más allá de la opinión, el punto de vista subjetivo, y fijarse en aspectos contrastables teniendo siempre en cuenta que el reseñista es una fuente parcial, con sus manías y sus gustos: humana, en definitiva. Pero sí creo que el potencial comprador valora el hecho de que se diseccione el texto en busca de los motivos por lo que sí funciona, objetivamente, en vez de tener que deducir si su criterio personal y el del reseñista coinciden. He dado con reseñistas cuya opinión he llegado a valorar a la inversa: si tachan algo de mierda, seguramente me guste; aquello que recibe su aprobación posiblemente me resulte un pestiño pretencioso y carente de dirección.

Os pondré dos ejemplos prácticos: ¡Guardias! ¡Guardias! de Terry Pratchett y el arco argumental Auge de Arsenal, de varios autores a los que haré un favor manteniendo en el anonimato. 

¡GUARDIAS! ¡GUARDIAS!

Comedia fantástica de calidad.
Sobresaliente.
¿Transmite un mensaje? ¿Estás de broma? Transmite una docena de mensajes. Sobre el poder, la manipulación, la responsabilidad, la crianza, la amistad, el estatus quo, el valor. Lo hace de forma sucinta, con humor, un lenguaje cuidado a la vez que comedido, mediante observaciones agudísimas y comentarios discretos de gran peso.

¿Provoca sensaciones y hasta sentimientos? Provoca carcajadas, sonrisas de complicidad, compenetración, compasión, épica, peligro, piedad, conmiseración. Hay páginas que, presentándose como meros gags cómics, encierran una capacidad de emocionar al lector superior a la de libros enteros que aspiran a lo mismo.

¿Cuenta una historia? La historia está bien hilada, estructurada y narrada, es sólida y entretenida, y aunque puede llegar a perder un poco de fuerza en torno a la mitad de la obra, una presentación impecable, algunos giros inesperados y el estupendo cierre garantizan una valoración más que positiva en este apartado.

¿Retrata a los personajes? Ejemplos de personajes simples pero no simplistas. El capitán Vimes, el patricio o el encantador Zanahoria son maravillosos en su sencillez y están perfectamente retratados a nivel de personalidad y motivaciones. Pratchett se las apaña para caracterizar a un orangután que habla con monosílabos. Haz tú lo mismo, venga.

AUGE DE ARSENAL

Para esto lees cómics de superhéroes, ¿verdad? Para leer
sobre disfunciones eréctiles. La respuesta del chaval, para
enmarcar. Esta patochada no merece tu dinero.
¿Transmite un mensaje? Si pretendía transmitir un mensaje de superación de las adversidades y renacimiento, fracasa estrepitosamente a todos los niveles. Terminas de leerlo y la sensación de vacío, de intrascendencia, se adueña de ti. No hay un mensaje, no hay una historia, no hay nada. Hay una sucesión de escenas melodramáticas sin contenido.

¿Provoca sensaciones y hasta sentimientos? Provoca un fuerte sentimiento de rechazo, sí. Lo único que consigue es que sintamos lástima por el personaje: no lástima constructiva, sino lástima de “que alguien acabe con él, por favor”. Provoca aburrimiento, por su torpe narrativa, y hastío, por su intrascendencia. Cualquier sensación es superficial y temporal.

¿Cuenta una historia? La básica premisa se estira como chicle y pierde la dirección varias veces en cuatro ejemplares, que debe ser una especie de récord. Además, es una historia débil que no consigue atrapar al lector, sin garra, sin intriga.

¿Retrata a los personajes? Retrata a un guiñapo que busca ser trágico y oscuro y profundo y solo consigue resultar patético. Los personajes secundarios son planos y sin gracia. Las nociones más mínimas de caracterización ni están presentes ni se las espera.

Eso es lo que busco en una reseña, como autor de la reseña y como autor de un libro. Cuando soy yo el que reseña, a veces trabajo con cómics de 24 páginas que no merecen, por la falta de espacio, ser sometidos al riguroso análisis que sí aplicaría a un arco argumental o a una novela, pero en líneas generales es aquello en lo que me fijo y a lo que más peso otorgo —una vez cubiertos los estándares de calidad exigibles en cuanto a calidad de la escritura, pero insisto en que no tendríamos ni que hablar de ello—. Y también, por supuesto, es lo que busco como autor: una valoración tipo “me gusta/no me gusta” es perfectamente válida y puede ser orientativa para el lector, aunque a mí desde el punto de vista creativo, si queréis llamadlo “profesional”, no me resultan tan jugosas, aunque me pueden ayudar a confirmar que el libro está gustando o no está gustando. En cualquier caso, las reseñas no están pensadas para ir dirigidas al autor… aunque este las tenga muy en cuenta. Lo cual me lleva al segundo punto.

Segunda parte — Cuál es la influencia de una reseña

Ahora la señorita McKennit canta “La dama de Shallot”, parte de mi Santa Trinidad de canciones de la canadiense. Vamos al grano. Jorge Lara, de Fantasymundo, fue quien me preguntó si tenía en mente escribir un artículo sobre la influencia de las reseñas. Antes de hablar sobre ello, me gustaría compartir con vosotros una anécdota, la que considero una de las más gratificantes y satisfactorias de mi trayectoria como reseñista. En una edición del Saló del Cómic de Barcelona, el creador y alma mater de Zona Negativa, Raúl López, me apremió a ir a saludar a un autor.

—Me ha dicho que las reseñas que escribimos de su obra —me dijo, pues habíamos escrito una reseña cada uno— ha despertado mucho interés y eso se ha notado en las ventas.

La figura del crítico, en la película Ratatouille
y en buena parte del imaginario colectivo.
“Se ha notado en las ventas”. Algo que yo había escrito, sin más objetivo que analizar un cómic y compartir mis impresiones con los lectores, había tenido un efecto tangible y esos mismos lectores hacia los que me dirigía habían decidido emitir un doble voto de confianza: a mí como reseñista y otro para el autor. Y lo habían hecho en un número suficiente como para que la editorial enarcase una ceja y se lo comentase al autor. Decir que fue algo inesperado es quedarse corto. El viejo mito dibuja al crítico como un ser huraño que se dedica a torpedear obras, a desmerecer trabajos y a humillar a autores, cuando la realidad es la opuesta: la mayoría de reseñistas que conozco buscan lo contrario, separar el grano de la paja, dar palos a quien merece los palos y ensalzar a quien merece ensalce precisamente para que el dinero de los lectores vaya hacia quién, en su opinión y bajo su análisis, más lo merece. 



El caso es que lo conseguí una vez y es suficiente. Es uno de los recuerdos más gratos que conservo de ningún Saló: escribo reseñas porque me da la real gana y un efecto positivo en las ventas es solo un efecto secundario inesperado… pero es muy satisfactorio, precisamente porque ni lo esperaba ni trabajé para ello. 

No obstante, conviene tener algo en perspectiva: Zona Negativa es una web con casi dos décadas de experiencia a sus espaldas, un trabajo colosal que la sostiene día a día, un equipo de denodados colaboradores y que cuenta con miles de visitas al día. Tiene, por lo tanto, una exposición mayúscula. ¿Qué quiero decir con ello? Quiero decir que el poder de una reseña se sustenta en la calidad/credibilidad, el tiempo y la exposición. Si cualquiera de los tres pilares falla (mucha calidad y exposición, pero poco tiempo de presencia en la web; mucho tiempo y calidad pero poca exposición), lo normal es que el efecto de la reseña sobre el mercado sea muy tímido o directamente imperceptible.

En un sector más pequeño, como puede ser la literatura de género en España, un número suficiente de reseñas puede traer consigo no tanto un pico en ventas como un goteo sostenido: un lector se interesa por la obra y después de comprobar que tiene un elevado número de valoraciones positivas de fuentes que considera fiables, se lanza a darle una oportunidad. Lo he notado con El Rey Trasgo: no he tenido constancia de ninguna reseña que suponga un incremento sustancioso y puntual de las ventas. Sin embargo, con el tiempo el libro ha cosechado muchas y muy positivas valoraciones que sí le han permitido mantenerse en liza y que, casi un año después de su publicación, siga vendiendo poco a poco, siga despertando el interés y llamando la atención de los lectores. Las reseñas, por lo tanto, no han supuesto picos de ventas pero sí aquello que considero muchísimo más importante: respaldan la calidad de la obra, mantienen su presencia en Internet y mantienen vivo el fuego. Estoy convencido de que si la hoguera de El Rey Trasgo no se ha apagado un año después de su publicación, sino que sigue brillando tan viva como el primer día, es en gran parte gracias a las reseñas, al boca a boca, a la difusión desinteresada de lectores satisfechos. Ese es, para mí, uno de los efectos más positivos de las reseñas: dar vida, entendida como perduración, a los libros.

Detrás de este bombazo hay años de goteo. Hacedme el favor de no olvidarlo.
También encuentro fundamentales las reseñas como autor. Aparquemos el tema comercial, que aunque me interese no es lo que más me importa, y vayamos al creativo: como autor, quieres tener el mayor número de opiniones posibles sobre tu obra. Con el tiempo he aprendido a no dejarme engañar: todos los autores que conozco son sensibles a las críticas. Incluso aquellos que se muestran más impasibles o hasta desdeñosos hacia las valoraciones, con tres cervezas encima o si se lee bien entre líneas, demuestran un interés bien tangible hacia las opiniones de los demás. Comprensible, razonable y esperable, por otra parte: si alguien quiere escribir solo para sí escribe un diario, en vez de meterse en el entramado editorial para lograr una mayor exposición. Yo me incluyo en el grupo de los interesados: me gustan las opiniones constructivas —no podía ser de otro modo—, los análisis, las valoraciones; disfruto como un niño de las interpretaciones de mi trabajo, de los distintos puntos de vista, de cómo entendió tal escena o esta secuencia de diálogo un lector u otro; dónde han identificado posibles agujeros argumentales, dónde hay puntos de mejora, qué tengo que tener en cuenta de cara a la segunda parte. Tengo muy en cuenta las opiniones e incluso he apuntado las observaciones más recurrentes, que me han acompañado en todo momento durante la escritura de la segunda parte.

¿Duele? Más duele no aprender.
Hay quienes opinan que dejarse influencias por opiniones ajenas te alejan de tu propia voz. No podría estar más en desacuerdo. Nadie nace con “su propia voz” perfectamente definida. Se trabaja a base de lecturas, lecturas, más lecturas, escribir, escribir un poco más, escuchar críticas y aprender. Desde mi punto de vista, las opiniones son piedras de afilar: hay que ser muy cazurro para dejar que modifiquen el arma que afilan. No temáis ser sensibles a las críticas, pues vuestra arma seguirá siendo la misma: un hacha, una daga, una espada, un mandoble o un sable… pero estará más afilada. Mis mejores maestros han sido también mis mayores críticos y a ellos debo quién soy y cómo escribo, sin haber sentido en ningún momento que había llegado a perder parte de mi identidad por el camino. Lo diré una vez más: las críticas de editores, lectores, reseñistas y amigos no transformaron mi voz, solo la pulieron. En el mundo literario hay un déficit de piedra de afilar, de palos: aún veo a autores enfadándose con reseñistas que ellos consideran duros y que a mis ojos son más suaves que el papel higiénico de Buckingham Palace. Escuchad las críticas de calidad. Aprenderéis una barbaridad de ellas.

Creo que va siendo hora de cerrar. Ahora suena The Bonny Swans, la tercera parte de mi Santa Trinidad Pelirroja Medieval Canadiense. En resumen: escribid reseñas si os apetece. No busquéis materializar vuestro trabajo en forma de copias de prensa, pues los lectores lo notarán. No aspiréis a ser influyentes: vuestra influencia vendrá con el tiempo, la constancia y la exposición. Divertíos haciéndolo pero sed rigurosos: escribir que algo os ha gustado sin más análisis que el estrictamente personal es una opción perfectamente válida, aunque siempre resultará más interesante para los lectores y autores si vas más allá de eso. El poder de la reseña siempre es inmenso para alguien: para quien disfruta leyéndola, para el autor que aprende de ella, para el comprador potencial, aunque solo sea uno, que decide darle la oportunidad a un escritor.

Las reseñas quizá no sean chorros de gasolina que eleven las llamas al cielo, pero son ramas que mantienen vivo el fuego para que autores como yo podamos seguir contando cuentos en torno a la hoguera. Así que gracias. Seguid así. Hacéis que narrar historias sea más cálido y luminoso.

viernes, 7 de junio de 2013

Lectura conjunta de El Rey Trasgo

Es muy posible que hayas oído hablar del libro. Una reseña. Un comentario en un foro. Un mensaje en una red social. Cosas que despiertan una chispa de curiosidad.

Hasta ahora no te has animado a probar con él. El panorama editorial tiene propuestas interesantísimas y desde los estantes de las librerías, una legión de portadas te tienta con promesas deliciosas.

Pero te seguías acordando de ese libro de los trasgos, la tinta, las lágrimas y la roca, ¿verdad?; esperando, quizá, a que llegue ese momento adecuado de hacerte con él.

Pues bien, ese momento ha llegado.

Alkiio, autora del blog Historia de una Palabra ha creado una iniciativa de las que te hacen actualizar el navegador para asegurarte de que son ciertas. Ha tenido la estupenda idea de crear una lectura conjunta de El Rey Trasgo. Disfruto mucho de las lecturas conjuntas así que si vosotros también, tenéis una oportunidad de oro para adentraros en el mundo del trasgo.

Sea vuestra primera lectura o la segunda -que también vale-, os animo a recorrer junto a este grupo las galerías de los Picos Negros, a contemplar el continente a bordo de la Ciudadela, a perderos en el aroma a madera y papel en una librería de Esidia. Podéis conocer los detalles de la iniciativa haciendo clic aquí o en la imagen, que podéis incorporar a vuestros blogs.


Esperad... No pensaríais que lo iba a dejar aquí, ¿verdad? De eso nada. Desde Kelonia y a título personal queremos tener un detalle con quienes participen. Además de un 5% de descuento automático si compráis el libro a través de la web de Kelonia -indicad vuestra participación en la lectura conjunta en los comentarios-, entre los participantes sortearé tres copias de Las Tierras del Trasgo dedicados por Óscar Pérez. 

¿Cómo funciona? Tú participas. Si la fortuna te elige con su blanco dedo coronado de nácar, eliges la Tierra del Trasgo que más te guste y la recibes en casa. Así de sencillo. Así de bonito.

Y aún quedan tres Tierras por publicar, que estarán en el blog en Julio: Is, Esidia y Thorar. Ya veréis, ya.

Gracias a todos los que participéis y un agradecimiento especial con abrazo incluido para Alkiio por la idea.

miércoles, 5 de junio de 2013

Crónica de la Feria del Libro de Madrid y la Blogger Lit Con... Ah, y la Boda Roja

El viernes quedé con M. Braceli, ganador del Domingo Santos 2012, autor de Orpheus, devorador de mitología clásica; uno de esos tipos con las que dan ganas de apoyar la cabeza sobre las manos y limitarse a escuchar lo que tiene que decir: con comida tailandesa en el estómago y después de charlar sobre los personajes femeninos y sus tristes denominadores comunes en novelas de éxito como Los juegos del hambre, Crepúsculo o 50 sombras de Grey —Manuel tiene un punto de vista la mar de interesante sobre esto; tengo en mente montar un podcast en este blog y ese sería uno de los primeros capítulos—, nos encaminamos a la caseta 300 (Antonio Machado), donde disfrutamos de la inmejorable compañía de sus libreros: hablamos sobre venados, la muerte, Muerte —de Gaiman— y la necesidad de invasiones bárbaras periódicas para renovar el mundo.

Mi amigo Álex Portero sabe qué hay al final de esta carga.
Leo hoy que el género fantástico ha sido el más demandado en la Feria del Libro, con amplia diferencia, y que además es algo que al parecer viene produciéndose desde hace tiempo. Mi percepción está muy sesgada ya que la caseta en la que firmé es de literatura general, no especializada, pero aquí están mis conclusiones basadas en mi limitada experiencia: el lector de literatura fantástica no pasa de los cuarenta, de los treinta y muchos si me apuras, y son los jóvenes quienes se muestran más entusiastas a la hora de adentrarse en ese género. El lector que ya conoce la fantasía y la disfruta viene con una predisposición no evidente, pero que sí se deja intuir, mientras que aún hay un porcentaje nutrido de lectores que no se plantea siquiera acercarse al género. Miran la contraportada para saber de qué va ese libro de la portada con tintas y cuando identifican una serie de palabras clave, lo dejan donde estaban.

Lo cual me lleva a pensar que los niños crecidos al abrigo de los productos —culturales y de consumo— de corte fantástico de los 80 y los 90 ahora se convirtieron en adultos que siguen buscando y consumiendo esos contenidos. Los nacidos en los noventa, por otra parte, se ha criado en una sociedad en la que la fantasía goza de una aceptación mucho mayor, más difusión, más medios, más autores, en la que está más disponible que nunca y se promociona con fuerza. Comparad el número y la recaudación de películas basadas en libros de fantasía o cómics de hace tres décadas con la situación actual. Pues eso. Es algo que comentábamos Antonio Martín Morales y yo en la charla de la Feria de Sevilla, a cargo de Bibliofórum, y en la charla de literatura fantástica de la Blogger Lit Con (luego hablo de ella): el friki de los 80/90 ha dejado de ser un niño para convertirse en un adulto con poder adquisitivo, y junto a la nueva hornada juvenil acostumbrada a leer fantasía, se ha conseguido que la fantasía adquiera una presencia, una entidad, un poderío comercial, si se me permite la expresión, que hace que las editoriales empiecen a tenerla en consideración y surjan iniciativas como Fantascy o haya un boom de sellos que publican género fantástico. El tiempo dirá si se convierten en algo estable o en el síntoma de una moda pasajera.

Pienso que el futuro en este aspecto es todo lo halagüeño que puede ser un sector del panorama editorial: en España hay cantidad y hay calidad, hay autores excelentes que solo necesitan tener el foco sobre ellos para mostrarle a quien quiera detenerse en sus páginas que son capaces de crear, transmitir y emocionar. ¿Se librará la fantasía de su etiqueta de género juvenil? Creo que lo hará, sin duda, y que es cuestión de tiempo. ¿Se libará de ser tachada de género denso, inaccesible? Depende de los autores. ¿Hay mercado de lectores en España para sostener una producción abultada de autores patrios de género fantástico? Tal vez. Quizá sea cuestión de crearlo a golpe de talento y promoción, mucha promoción. La alternativa es quedarnos escondidos debajo de una piedra y chuparnos el dedo mientras nos lamentamos de lo mal que va todo. Y no sé vosotros, pero yo odio el sabor de mi propio pulgar. Así que vamos a ver qué sucede ahí fuera.

Al día siguiente me reuní con el señor Braceli, Iria Parente, Bárbara Hernández y Juan Díaz —colgaré sus fotos, que merecen posts enteros, más adelante— para asistir a la Blogger Lit Con. Os cuento.

Dedicando ejemplares de El Rey Trasgo
durante la Blogger Lit Con.
En primer lugar, se trata de una convocatoria que no gira en torno o está financiada por actividad comercial alguna, que no tiene más respaldo que el de las personas que la organizan y siguen, además de las editoriales que deciden apoyar el evento con ejemplares gratuitos —no dejéis de hacerlo nunca, por favor—, una iniciativa que solo parte del deseo de compartir una afición sin que nadie se lleve un duro, y que coge y reúne a más de 250 personas. Y no para colocarle una bufanda deportiva a una estatua, sino para hablar de libros. De libros. En la España del S.XXI: la España del Gran Hermano, de la emigración —o el balance migratorio positivo inverso por afán de ver mundo, o como se diga ahora—, de los recortes en cosas que estorban, como cultura, educación e investigación para dedicar ese dinero a financiarle las cervezas a la casta. En esa España negra, injusta, cazurra, amarga, eterna, ensañada con los jóvenes y los débiles, son precisamente esos jóvenes los que se reúnen en un enorme grupo para reír juntos, leer juntos, compartir experiencias, sensaciones, recuerdos, para engalanar sus libros con recuerdos de tinta, para hablar. De libros. En la España del S.XXI. Si no crees que eso es la definición de “maravilloso”, apártate de mi vista. Esos jóvenes, los que han leído, los que se han asomado a más mundos, los que han alimentado sus inquietudes y su curiosidad con letras, serán sobre quienes en un futuro recaiga la posibilidad de hacer de esta una sociedad un poquito más justa. Si es que para entonces aún les quedan ganas de enderezar este garbanzal, claro. Si para entonces no se han largado todos, haciendo cortes de manga desde el avión.

Dicho lo cual, entre una atmósfera positiva, optimista y enérgica, participé en el encuentro de autores de Kelonia junto a Bárbara, Manuel, Sergio Alarte y Juan Torregrosa, autor del próximo lanzamiento de la editorial, la novela de ciencia ficción “Ocaso en Shangai”. Hablé, cómo no, de trasgos, de tintas, de la segunda parte de la novela, de los títulos de la pentalogía —sí, finalmente es una pentalogía, sí, daré los títulos... más adelante— y de por qué creo que los autores somos cavernas de eco, con sus propios sonidos, sí, pero cuya principal aportación es devolver modificado aquello que nos llega, devolver las palabras que nos visitan con nuestra propia voz. Después, Bárbara nos regaló a todos el privilegio de dedicar ejemplares de Pétalos de Papel y El Rey Trasgo con acuarelas. Cada vez que sostenía uno de sus pinceles, se formaba un corrillo alrededor. A veces solo deseas que las personas que te rodean sean plenamente conscientes de su enorme valía.

M. Braceli, el rey de los trasgos, Bárbara Hernández, Sergio R. Alarte, Juan Torregrosa
Tenía muchas ganas de hablar con José Antonio Cotrina y Antonio Martín Morales de fantasía: ambos son unos monstruos, con la pluma —o el teclado— y con el micrófono, así que mis expectativas eran altas. Y quedaron cubiertas, vaya si lo quedaron. Hablamos de por qué han de morir nuestros personajes, de escribir sobre las vicisitudes del ser humano en un mundo de fantasía (los reinos, las criaturas y las armaduras son atrezzo, lo que interesa realmente es indagar en la naturaleza humana, dije, o algo así), de las fuentes de inspiración de cada uno de nosotros —libros, por supuesto, pero también cómics, series o películas—, del prometedor futuro de la fantasía —los tres estábamos de acuerdo en que la cosa pinta todo lo bien que puede pintar— y de nuestros respectivos trabajos. Una charla en la que la participación del multitudinario público fue imprescindible: cada vez disfruto más respondiendo preguntas en vez de hablando por mi cuenta. Que no os sorprenda si mi próxima presentación consiste en “hola, me llamo Alberto, he escrito un libro de fantasía con tintes oscuros y trasgos que sabe a lágrimas, sangre y roca, ¿preguntas?”. No, en serio. Que no os sorprenda.

José Antonio Cotrina, Antonio Martín Morales, un término medio entre bárbaro y caballero
El día siguiente, Anabel Botella y Laia Soler hablaron de sus novelas, sus motivaciones, la industria, la distribución, los negros literarios y todo lo que hay entre medias. No conocía a Laia, aunque me pareció que aúna esa mezcla perfecta entre pasión y cabeza que tanto escasea y que tan atractiva encuentro. Anabel es un torrente de personalidad sereno y constante y se puede aprender mucho escuchándole. En suma, la Blogger Lit Con fue un evento fantástico del que guardo un recuerdo excepcional por el ambiente que fue capaz de crear, las oportunidades que me brindó de ponerme en contacto con los lectores y la calidad humana de sus participantes y organizadores.

Oh George, you so crazy.
Bien, y ahora la otra cosa. Juego de Tronos. El episodio noveno de la tercera temporada. La Boda Roja. La misma maldita historia de siempre: ese halo de preeminencia con el que se cubren aquellos aficionados (ocurre en la música, en el cómic, en la literatura, allá donde mires) que, por algún motivo que se me escapa, parecen querer situarse en un estrato superior de fan al de aquellos que solo ven la serie, quienes no tienen tiempo, o ganas, o ninguno de ambos, para leer los libros. Comentarios paternalistas acerca de lo monas que resultan las reacciones de los espectadores, spoilers gratuitos bajo el pretexto de que los libros “salieron hace mucho y ya deberíais de haberlos leído”. Altanería. No es el fin de la civilización occidental y he leído algunos posts francamente divertidos... pero por otra parte, es la constatación de que una parte de los aficionados aún se muestra reacia a que el género se popularice. "Y si se populariza, que queden claro que aún hay clases". ¿Por qué no plantearlo de otro modo?

A veces, merced de la presencia de lo fantástico en la cultura popular, se nos olvida que el género y los aficionados en su conjunto aún son percibidos en algunos sectores como un nicho endogámico, un coto en el que el objetivo no es disfrutar de una afición en común sino coronarse como el mayor experto, el más friki, el que estaba primero, el fan original. No creo que esto funcione en base a quién llegó primero, quién tiene más trienios, quién es el alfa y quién el beta. Esto, opino, va de disfrutar todos juntos de las mismas historias, de compartir emociones, de ver a la gente que alucina con la Boda Roja de la serie con alegría, no con condescendencia o peor aún, con un sutil toque de altivez. Tendríamos que estar dando palmas por el hecho de que haya tanta gente que se ha lanzado a la serie sin haber leído los libros: eso significa que el gran público se atreve a dar el salto cuando hay medios y promoción suficientes. Si la serie solo la viesen los lectores, eso sí sería un fracaso sonado: significaría que la fantasía es, como afirmaban los más férreos detractores, un nicho, una caverna que se alimenta de sí misma, un género que solo puede interesar a un tipo muy concreto de aficionado. Un producto para frikis. Y aunque fuese un éxito comercial, creo que eso supondría una derrota para el género fantástico y sus posibilidades.

La próxima ocasión en la que veáis a alguien flipar con un episodio de Juego de Tronos, en vez de colgarse la medalla de veterano y recomendarles leer libros con el tono del viejo profesor de Lengua y Literatura,  ¿por qué no celebrar el simple hecho de que estén inflando la cuota de pantalla de una serie de contenido fantástico basada en un libro? Y si queréis animarles a leer los libros... bueno, solo quiero decir que quizá haya otra aproximación, otro enfoque a tan sano objetivo, que no implique arruinarles el episodio de una serie.

Alejémonos de la endogamia, anda, que ya sabemos a qué conduce eso.

¡Quemadlos a todos! ¡Bisoños! ¡Impuros! ¡Mainstream!
¡Yo leí los libros! ¡Yo estaba primero! ¡Yo soy especial!
¡YO SOY ESPECIAL Y VOSOTROS NO!